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El proyecto “Espacio Rosalía Mera”, ganador de la 5ª edición de los Premios Xardín Galego, transforma una finca próxima al centro de Santa Cruz (Oleiros, A Coruña) en un parque naturalizado pensado para el ocio, el aprendizaje y la biodiversidad.

Fotografía de Marcos Morilla

A pocos pasos del centro de Santa Cruz, en la parroquia de Dorneda, en el concello de Oleiros, ha florecido un nuevo espacio público de 19.908 m2, que ya se ha convertido en un referente por su enfoque ambiental, social y educativo. El espacio Rosalía Mera se trata de un parque naturalizado, concebido como lugar de encuentro para todas las edades, que acaba de recibir un reconocimiento por su carácter innovador y replicable.

Un espacio para convivir, descansar y disfrutar

El parque ha sido diseñado para facilitar la convivencia intergeneracional, ofreciendo espacios cómodos y accesibles para el paseo, el descanso o la actividad física. Bancos con y sin respaldo, mesas con sombra o al sol, rincones tranquilos y zonas con equipamiento deportivo hacen de este parque un lugar pensado para todas las etapas de la vida, sin separar usos por edades.

Además, conecta distintos núcleos del entorno a través de caminos peatonales seguros, cosiendo el tejido urbano y mejorando la movilidad diaria de vecinas y vecinos.

Fotografía de Marcos Morilla

Una joya de biodiversidad urbana

Más allá del uso recreativo, este parque destaca por su compromiso con la naturaleza. El diseño y la ejecución se centraron en preservar los elementos existentes (como árboles maduros, muros de piedra o la topografía natural del terreno) y en fomentar la biodiversidad mediante soluciones sostenibles.

Se han creado estanques, refugios para fauna (como cajas nido, hoteles de insectos o zonas para erizos), pasos de fauna, y se ha apostado por especies vegetales autóctonas y resistentes, adaptadas al clima local. Todo con el objetivo de ofrecer alimento y cobijo a la fauna durante todo el año y de reducir al mínimo el mantenimiento, evitando el uso de riego automático, fertilizantes químicos o fitosanitarios.

Fotografía de Marcos Morilla

Hecho en casa, con talento local

El proyecto ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar formado por una entidad ambiental sin ánimo de lucro, un estudio de paisajismo, una empresa de jardinería de economía social y la promotora pública, todos ubicados en la provincia de A Coruña. También se priorizó la colaboración con viveros, carpinteros y otros proveedores locales, promoviendo así la economía circular y el aprovechamiento de recursos del entorno.

Incluso los restos de obra se reutilizaron: la biomasa se trituró para hacer acolchados, se aprovecharon piedras, troncos o raíces, y hasta se transformaron palets en refugios para fauna.

Fotografía de Marcos Morilla

Ciudadanía protagonista

La implicación de la comunidad ha sido clave en todo el proceso. Escolares de la zona participaron en la plantación de árboles, se organizaron jornadas ambientales con vecinas y vecinos, y se realizaron visitas guiadas para centros de formación en jardinería y paisajismo. Todo este proceso de participación se ha documentado en formato audiovisual y se puede consultar escaneando los códigos QR repartidos por el parque, además de un documental de 40 minutos que muestra la evolución completa del proyecto.

Fotografía de Marcos Morilla

Un modelo exportable

Este parque no es solo un éxito local: es una propuesta innovadora, sostenible y transformadora que puede servir de modelo para otros municipios. Su integración en el entorno, su bajo impacto ambiental y su capacidad para generar comunidad lo convierten en un ejemplo claro de cómo repensar los espacios públicos con visión de futuro.

Fotografía de Marcos Morilla

Porque construir ciudad también es cuidar de la naturaleza, promover el bienestar colectivo y sembrar valores en las nuevas generaciones.